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CATEQUESIS PARA CATECUMENOS

PREPARACIÓN PARA BAUTIZO Y PRIMERA COMUNION

(ADULTOS) MAYORES DE 14 AÑOS que no están bautizados o les falta el Sacramento de la primera Comunión.

  Las preparación inicia el domingo 24 de enero y termina con la Celebración el día 25 de diciembre, donde se llevará a cabo los Sacramentos.

CATEQUESIS CRISTIANA PRIMITIVA. La catequesis de Jesús y de los doce es fundamental en el desarrollo de las primeras comunidades. Además, es modelo permanente para la catequesis de todos los tiempos. El anuncio del evangelio, con sus constantes, es la semilla de la catequesis. Los discípulos van por todas partes anunciando la buena nueva de la Palabra. Se distinguen ya unas etapas. El objetivo es hacer discípulos, enseñando todo el evangelio a los hombres. El catequista aparece como el que instruye en la Palabra. La catequesis (principalmente de adultos) se realiza por inmersión en la vida de la comunidad.

 

La Iglesia naciente recibe del Señor resucitado la misión de hacer discípulos de todos los pueblos. Los discípulos son enviados a evangelizar. No se trata sólo de una evangelización primera, sino al menos de una evangelización básica, fundamental (cf DGC 67). Han de hacer discípulos "bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado" (Mt 28,19-20;cf DGC 34 y 82). He aquí, de forma concisa y lapidaria, una síntesis de la iniciación cristiana primitiva y, por tanto, de la catequesis correspondiente (originariamente, posbautismal).

El proceso de evangelización tiene unas etapas, que es preciso identificar. Comienza con el anuncio primero del evangelio (siembra de la Palabra) y se cumple de forma básica y fundamental en la catequesis (crecimiento y maduración que produce fruto). La relación que se da entre evangelización y catequesis es profunda. Son como el grano y la espiga (cf Mc 4,1-20;DGC 15;17 y 31).

La catequesis, para bautizados o para quienes se preparan a recibir el bautismo, implica una entrega viva del evangelio y de todo el evangelio a los hombres: "La catequesis no es otra cosa que el proceso de transmisión del Evangelio tal como la comunidad cristiana lo ha recibido, lo comprende, lo celebra, lo vive y lo comunica de múltiples formas" (DGC 105;cf 30,66,78 y 111).

En la Iglesia naciente, se distingue entre el anuncio del evangelio a los no cristianos (kerygma) y la enseñanza dada a los nuevos convertidos, en la que se explican las Escrituras a la luz de los hechos cristianos (didajé): "Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles" (He 2,42) aquellos que previamente habían acogido el anuncio del evangelio. Ciertamente, la iniciación cristiana es entonces algo más que enseñanza. Es también comunión, fracción del pan, oración, temor ante los prodigios y señales, comunicación de bienes, agregación a la comunidad (cf 2,42-47). Es decir, iniciación a la vida cristiana total (cf DGC 63).

Desde los orígenes se distinguen dos clases de creyentes: los "niños" (los que no hablan) y los "adultos" (los cristianos maduros). Por ello puede decir Pedro: "Como niños recién nacidos, desead la leche espiritual pura, a fin de que por ella crezcáis para la salvación" (1Pe 2,1; cf Heb 5,12). Hay clara conciencia de que la evangelización se transmite en un proceso de crecimiento y de maduración, ya fuera antes o después del bautismo.

En la Iglesia naciente se bautiza enseguida. La experiencia de fe es rica y abundante. Los Hechos de los Apóstoles nos hablan de la celebración del bautismo tras la primera experiencia del Espíritu. Es lo que sucede en casa de Cornelio (cf He 10,44-48). Sin embargo, la situación religiosa y política adversa (y otros problemas) conducen a veces al abandono de la fe. Ello irá aconsejando prudencia y no bautizar a nadie hasta que no haya dado señales suficientes de que ha madurado el proceso de conversión.

Entre los testimonios más antiguos de la catequesis cristiana primitiva (fuera del NT) es preciso citar, entre otros, la Didajé o Doctrina de los Apóstoles (s.I); la Apología I, de Justino (s.II); la Demostración de la predicación apostólica, de San Ireneo (hacia 115-203); finalmente, el Pastor de Hermas (hacia el 140, en Roma), que -sin utilizar todavía la palabra catecumenado- manifiesta la existencia de un tiempo de preparación al bautismo: los candidatos son iniciados en la Palabra y han de dar pruebas de conversión. 

 
 
 
El mundo visto desde Roma 
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Santo del día.

Evangelio del día

  • Lucas 6,6-11

    EL HOMBRE DE LA MANO SECA

    6 Otro día sabático entró en la sinagoga para enseñar....







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